
En el diario EL PAIS del 7 de septiembre aparece un interesante artículo de Rafael Argullol, titulado Disparad contra la Ilustración, que puede verse en este enlace:
En él, el ensayista hace una lectura pesimista del estado de nuestras universidades, que según él se adaptan siempre a dos formas de funcionamiento: la empresarial, en la que priman criterios de eficacia y de concepción de esa universidad como una entidad destinada a rentabilizarse y funcionar como una empresa, o a lo que él llama una "academia de tramposos", una escuela burocratizada donde el mérito del profesorado a la hora de optar a las plazas y de promocionar en su trabajo se sustituye por la habilidad para medrar en una tupida red burocrática.
Añade más adelante (el artículo merece la pena leerse en su totalidad) que una universidad excesivamente burocratizada es el triunfo de los tramposos, el triunfo de la astucia administrativa sobre la calidad científica.
Ojalá la Facultad de Bellas Artes donde yo estudié fuera al menos una Facultad burocratizada, donde los profesores llegasen a su puesto o promocionasen a base de leerse con lupa los DOGAS o los BOES cada desayuno. En esa facultad ni siquiera saber leer parecía ser necesario. Mucho más efectivo y resolutivo era el puro y simple roce físico con un profesor titulado para optar a una plaza.
Pero en fín, dejando a un lado miserias del pasado o vergüenzas del presente, lo que está claro es que la burocratización de la que habla Argullol no es algo propio de la Universidad en particular, sino en general de todo lo público, todo servicio o institución de relevancia que paguemos todos.
De hecho, la palabra burocracia viene muy al caso en muchas de las cosas que ponemos en tela de juicio desde el hartismo, relativas a la relación de los artistas, la administración, y en definitiva, el público que asiste a los foros que de esa administración dependen.
LLevo dos días tratando de solicitar una exposición colectiva en una entidad Cultural pública de mi ciudad. Después de unas 10 llamadas (los interlocutores me pasaban sucesivamente a otros y la persona "encargada" siempre había salido a "hacer una serie de recados"-imagino que en la cafetería-) y dos visitas en persona, y de no resolver absolutamente nada, me he dado cuenta de que burocracia es la palabra que andaba buscando.
Como cuando uno solicita una subvención, o una sala para proyectar un trabajo audiovisual, o lo que sea que alguna de las muchas instituciones públicas de reciente creación te pueden "resolver", lo primero que uno se encuentra es un muro burocrático descomunal, en el que el esfuerzo que exige simplemente solicitar algo es inversamente proporcional al esfuerzo que costaría resolverlo, si quienes deben hacerlo lo intentasen.
Me pregunto cuántos sueldos, cuantas personas, viven cada mes directamente de esa burocracia en salas públicas, centros culturales, agencias audiovisuales, museos de arte contemporáneo, auditorios, casas de la cultura, consellerías y ministerios de cultura, de fomento de la creación, etc, etc...y cuántos "problemas" resolverán al día esos centenares o miles de esforzados trabajadores (escogidos, a buen seguro, por rigurosa oposición).
De hecho me gustaría saber si todos estos centros no funcionarían mejor si no los atendiese, organizase o controlase absolutamente nadie.
Esta mañana, en mi travesìa en el desierto que cito como ejemplo, hablé con seis o siete personas distintas. O bien no sabían "quien llevaba ese tema", o me pasaban a otra persona que con frecuencia me pasaba a alguien con el que ya había hablado.
Seguro que esto que cuento no es una historia demasiado original. Pero hay ámbitos en los que el excesivo peso de la burocratización, y el peligro que conlleva, se hace mucho más grande.
La Sanidad, por ejemplo, también está muy burocratizada, pero si tu necesitas un servicio sanitario y te presentas después de haberte caído de la moto a 100 por hora, aún después de pasar la serie de controles pertinentes de preguntas estúpidas a destiempo ("¿ha estado alguna vez aquí antes?..¿qué seguro tiene?"), el médico te dirá : "EL PACIENTE SUFRE HEMATOMAS"...y casi seguro que no se equivocará.
Si te presentas con 39 de fiebre, tos, dolor muscular y toda tu familia ha tenido la gripe A, el médico te dirá (después de traspasar el muro burocrático): "EL PACIENTE ES POSIBLE QUE PADEZCA LA GRIPE A".
En fín, que en ámbitos como el sanitario, la burocracia modifica los medios pero no los fines, es un estorbo, pero no hace que te diagnostiquen gripe A cuando te caes de la moto, ni hematomas cuando te presentas con fiebre, tos y dolor muscular.
El problema serio ocurre en los ámbitos en los que la burocracia no se utiliza para diagnosticar al paciente, sino al doctor. En los ámbitos en los que para optar a un trabajo debe sobrepasarse un muro burocrático , por ejemplo, y no algo mucho más sencillo, que es demostrar valía en ese trabajo.
O como en el caso del arte, cuando acceder a uno de los múltiples foros públicos en los que mostrar tu obra al público (valga la redundancia), supone sortear obstáculos en forma de personas que alguien ha puesto (se supone) para ayudar.
Los foros culturales, (incluyendo por supuesto, facultades y escuelas de arte),como muchas otras cosas públicas, no son otra cosa que una agencia de colocación de cuñaos, como genialmente ilustra Anxo en el número 2 de la revista Harte Contemporáneo (página 69)
...de colocación de "asesores y organizadores culturales" de todo pelaje y también, por supuesto, de todo tipo de "artistas", en especial "emergentes".
Cuando en este país comience a respetarse la palabra PÚBLICO, como algo no robable, mangoneable ni susceptible de trampas, es muy posible que un porcentaje sorprendentemente alto de la basura que solemos ver en Museos de Arte Contemporáneo y similares, simplemente desaparezca. Pero ese día todavía está muy lejos.
Es infinitamente más fácil derribar muros como el de Berlín, que tirar los muros burocráticos e inservibles que sólo esconden la infinita ineficacia de un sistema social cuyos malos vicios ponen en peligro su propia supervivencia.



19 comentarios:
Muy bueno.
Se suele decir que si no tienes un "conocido" en las instituciones públicas no puedes llegar a nada. Pero como bien dices esto no afecta por igual a todas las administraciones: ayer me di un golpe fuerte en un ojo y tras una hora de espera en Urgencias, al final me atendieron, y muy bien. La atención "estándar", el canal que no recurre a conocidos, puede que tarde un poco, pero funciona.
En cuestiones culturales, creo que la atención estándar o no existe o es claramente deficiente. Sin "conocidos" (los "padrinos" que tanto se mencionan) los hilos no sólo no se mueven, sino que forman una madeja impenetrable y que te asfixia como te quedes en el medio.
Creo que esto es un mal síntoma, la cultura o es para todos o no debería financiarse.
También sobre este tema: en algunos casos uno encuentra funcionarios realmente eficientes. Son esos cuyo nombre y apellidos uno apunta rápidamente en su agenda, y cuenta a las amistades "Fulano es majo, y controla mucho...". En sucesivas gestiones el muro burocrático se puede saltar gracias a la ayuda inestimable de estos trabajadores de la administración pública. Pero lo triste es que estos funcionarios excepcionales, valiosos, no son, como suele pensarse, un premio, un chollo. Realmente son los que HACEN BIEN SU TRABAJO. Es decir: no es que hagan el trabajo esmerándose más allá de su deber, sino que el resto lo hace rematadamente mal.
Volviendo a lo anterior, teniendo en cuenta lo que acabo de exponer, podemos concluir que la mayor parte de la administración en Cultura es de penosa para abajo. El hecho de que florezcan los conceptuales en ese entorno de burocracia inepta y atrasada da que pensar.
Claro que hay gente muy válida, y miembros de esa maraña burocrática que se afanan en hacer bien su trabajo, pero el propio sistema los condena a ser minoría, y además, por lo general, a ser mal vistos por los demás, porque pudieran crear escuela o hacer que a la larga, alguien forzase a todos a hacer las cosas bien, o incluso, simplemente a hacerlas.
Además, toda esta ineficiencia burocrática de los organismos públicos es lo que hace que la palabra "funcionario" haga a la gente de a pie vomitar, con cierta razón, y ver como una bendición que ahora venga ZP y nos congele el sueldo. Pero los funcionarios no son sólo esa gente que te dice "yo no soy el que lleva eso, venga mañana que ahora es la hora del café"...también hay profesores, policías, jueces, y muchos otros trabajos en los que no puedes esconderte de tu propio trabajo, y detrás de un montón de instancias, arruinando y despreciando a la sociedad que te paga.
De todas maneras, no hay que desviarse del tema, porque habrá quien diga que qué tiene que ver esto con el arte.
Y sí que tiene que ver, y mucho, porque la burocratización es uno de los desencadenantes de la opacidad administrativa, y esto lo es a su vez del chanchulleo que encuentra en el "todo vale" o el "todo puede valer" del credo artístico contemporáneo actual, un trampolín perfecto, que permite que aunque todo se someta en apriencia a mil filtros, el resultado es que al final el dinero de la cultura pública se maneje a su antojo por muy pocas personas de manera totalmente opaca al público y a los artistas que estén más instruídos en estas habilidades burocráticas que en la creación, que es en lo que consiste (o debería) su oficio.
Sastamente. Es lo que decía en una ocasión Dimo, que no hay manera humana de que a un artista, por muy bueno que sea, lo cojan para exponer si lleva su dossier a un centro de arte o museo. Para ello es necesario primero que recorra todos los despachos de los puestos políticos clave, que curiosamente en algunos casos están en los dormitorios de las personas que detentan esos puestos. El amiguismo y la corrupción se añaden a la ineficiencia, por eso las administraciones culturales -supongo que salvo honrosas y también escasísimas excepciones- son el caldo de cultivo de los cuñaos.
Entiendo que un país como USA en el que lo público tiene tan poco peso en el mundo del arte (y en la cultura en general) queda excluido de estos razonamientos que planteáis, ¿verdad? Entonces, ¿por qué allí el arte conceptual tiene la misma presencia que en Europa y Nueva York sigue siendo la capital del arte? Parece que de lo que os quejáis es de lo que pasa en vuestro pueblo con el concejal de turno. Bien, bravo, es muy loable, pero de ahí a extrapolar lo que sucede en los verdaderos centros artísticos (NY, Londres, Asia...), donde lo principal (como en todo hoy en día) es el mercado...
En lo privado el amiguismo también funciona, Warhol lo tenía muy claro y lo explotaba a conciencia, incluso recomendaba sin rubor juntarse con los ricos, hablar de ellos para que ellos hablen de ti... El sistema del mercado del arte de EEUU sigue, en lo esencial, siendo el mismo que aupó a Warhol: mucha gente con pasta, con mucha pasta que buscan lo exclusivo, lo lujoso a cualquier precio y tenga o no valor. El caso es jugar a esa cara exclusividad. En el mundillo en torno al arte hay un juego de relaciones, de amiguismos e influencias que mantiene vivo el mercado de la vanguardia artística a unos niveles muy altos de mercado. Pero lo hacen con dinero privado en su mayor parte, creo que no hay nada que objetar en casos así. Aunque de todos modos también hay galeristas, mercado y "circuito" en EEUU de pintura, e incluso de pintura figurativa de alto nivel y totalmente contemporánea, no todo es conceptual en Nueva York.
El problema de España, y de Galicia en particular, es que se quiere emular las reuniones y saraos de esas grandes fortunas norteamericanas a base de euros estatales, autonómicos, de los ayuntamientos... y eso no es lícito ni defendible. ¡Claro que sale muy barato disparar con pólvora del rey!
No entiendo: aquí Mariano hace un post qujándose de que no le dan una sala de exposicones pública, extrapola lo de la burocracia mencionada en el artículo de Argullol sobre la universidad pública al funconamiento del arte, yo le digo que el mundo del arte en USA no depende de lo público, y vienes tú a decir algo así como "es verdad, no hay burocracia pública pero hay amiguismo". Si en USA no hay dinero público no le des más vueltas: el razonamiento no es extrapolable ni a NY, ni para Seúl. Lo que hay es CAPITALISMO, Anxova. Te repito que si de lo que os quejáis es de la situación en España, pues muy bien, pero no confundas a la gente: el arte contemporáneo funciona muy bien de espaldas a lo público en los principales centros artísticos. Si en tu pueblo quieren imitar las fiestas de Jeff Koons pero con dinero público pues es lamentable, sí,PERO LA CULPA NO LA TIENE EL ARTE CONCEPTUAL.
¿Y?
¿Y? ¿O? ¿U? Pues lo que he dicho, especialmente las partes "Si en USA no hay dinero público no le des más vueltas: el razonamiento no es extrapolable ni a NY, ni para Seúl" y "LA CULPA NO LA TIENE EL ARTE CONCEPTUAL"
Desmond, cómo me recuerdas a cierto personaje. Sobre todo cuando te enfadas.
No estoy de acuerdo, Desmond, en que en USA el arte conceptual tenga la misma presencia que aquí, sobre todo si comparamos esa presencia con la de la pintura.
Sólo conozco Nueva York, pero visité allí muchas galerías en las zonas más "in" y te aseguro que había mucha presencia de pintura, y también,(increible pero cierto),de figuración, cosa que aquí no sucede.
Allí las galerías privadas son muy visitadas, y llevan el peso del movimiento artístico de la ciudad; existe (no hay más que verlo), un coleccionismo de verdad (en Galicia no existe), y museos como el Moma o el Guggenheim hacen exposiciones colectivas, genéricas o conmemorativas que en todo caso responden al movimiento REAL de arte que sucede en la calle.
Como aquí ese movimiento NO es real, las instituciones se lo inventan, crean "artistas emergentes" que no han emergido de nigún sitio, y que nunca han vendido una obra a nadie, sólo se las han colocado a la administración.
Por otro lado me sorprendió observar la receptividad que tienen allí los galeristas hacia los artistas. La mayoría de las galerías de aquí no se interesan por lo que les puedas enseñar, da la sensación de que ni lo miran, tienen un grupo cerrado de artistas seleccionados,no por la sensibilidad o el gusto del galerista sino al dictado de esa "lista de artistas emergentes" nacida de los críticos de la propia administración (no, por supuesto, de una efervescencia y un movimiento real, de verdad).
En fín, estoy seguro de que cualquiera que esté en esto (que es obvio que no es tu caso) sabe de lo que hablo. Tú te limitas a quedarte en la superficie de lo que digo, buscando contradicciones en el significante y no en el significado, para luego exhibirlas como un hallazgo.
Y eres tú quien confunde o quiere confundir las cosas. No he hablado de que "no me dan una sala de exposiciones pública". No estoy exponiendo una queja personal, sino un indicio, un ejemplo del funcionamiento general de las cosas, de la montaña inutil de actos burocráticos que debes sortear para un pequeño fín que es HABLAR CON ALGUIEN QUE TE PUEDA RESOLVER UN PEQUEÑo, PEQUEÑÍSIMO ASUNTO, como es informarte de las fechas disponibles para exponer en una sala y reservarte sitio para esa fecha. No creo que hagan falta más de 10 llamadas telefónicas (el número va creciendo, porque aún no he conseguido que nadie sepa con certeza "quien lleva eso").
No sé si la ineficiencia de nuestras instituciones, y la repercusión de esa ineficiencia en quienes las usan y necesitan te parece algo sin importancia o simplemente te apetece rebatir por rebatir.
Quizá con lo de que "no me dan" una sala, cosa que en ningún momento he dicho, quieras colar la sensación de que nuestro discurso se basa en una especie de malsana frustración personal.
Y no se trata de una frustración personal, es la misma frustración que siente cualquier ciudadano cuando la administración le marea con su ingente incapacidad para resolver problemas.
Claro que, como bien dice Anxo, quien hace la ley hace la trampa y existen los atajos administrativos para la gente que los conoce.
Si ese es tu caso, enhorabuena.
Pero no es el mío. Ni el de la mayoría de la gente.
No, no he hablado de vuestras frustraciones personales,Mariano, y con lo de que no te daban una sala no iba con segundas, sólo quería resumir. Me dices que la situación en USA es diferente, entonces por qué hay gente que se queja exactamente de lo mismo que tú pero en USA? Una de vuestras críticas de cabecera, Avelina Lésper, lo hace a menudo. Por qué el stuckismo surge en Londres, que es un centro mundial del arte, con mercado REAL, coleccionismo etc? Por qué ese mismo discurso que vosotros aplicais a España es exactamente el mismo, par algunas personas, en Argentina? Crees que no las hay también en Tokio? Yo te lo diré: existen (existís) porque la queja es independiente de la situación general del arte, sólo se refiere a la situación particular de un tipo de artistas que hay en odo el mundo, los que se cabrean porque creen que la pintura tradicional debería sustituir a los conceptuales. Si no es así, por favor, explícame cómo justificas a los "hartistas" (es una manera de hablar) de USA, Londres,etc.
Anxova: no me enfado en absoluto, no me contestes si no quieres, pero ahórrate el "¿Y?", por favor.
Creo que el Stuckism ha explicado muchas veces -llevan diez años danzando- su origen, por ejemplo su relación personal con Tracey Emin y otros YBAs, del mismo modo que nosotros podríamos hablar del surgimiento del conceptualismo en Galicia cuando estudiábamos en Pontevedra, pues lo hemos visto nacer ante nuestros ojos.
Aunque en Gran Bretaña exista un mercado de arte mayor que el de España, que seguramente sí, aunque Freud sea tanto o más respetado que Hirst, los poderes públicos sí aúpan al conceptualismo, al fin y al cabo hablamos del arte oficial propio de las democracias capitalistas. De hecho, lo más conocido de los Stuckistas son sus protestas en la entrega del premio Turner, que es estatal. Ellos dicen, con bastante gracia, que Turner jamás podría ganar su propio premio.
Yo no digo que el conceptualismo y la burocracia ineficiente sea uno causa de otra o al revés. No obstante, sí creo que todos estos fenómenos y otros más que son en principio de lo más variopinto e inconexo (violencia, ascenso de las ideologías fascistas, xenofobia, inmigración ilegal, globalización, ascenso del pensamiento mágico...) son en realidad parte o consecuencia de un mismo fenómeno que quizá tenga su origen en la ANOMIA, la alienación, etc. Es decir, son signos de nuestro tiempo, y quizá estemos al borde de un colapso social o político si no intentamos controlar un poco esta anomia, este desbarre social.
Es que eo es precisamente lo que digo, Anxova: si los stuckistas se quejan de Tracey Emin es que le prestan más atenció a lo que hcen otros en lugar de ocuparse de llegar al nivel de Freud. Como tú dices Freud y muchos pintores son respetados, ¿cuá es el problema entnces? Los yankees tb podrían montar un hartismo para oponerse a Jeff Koons, y de hecho lo hacen algunos, por qué lo hacen si allí hay mercado y el pasteleo no es el de España? No porque no tengan una situación en la que destacar pintando. Explícamelo. En esta lista (violencia, ascenso de las ideologías fascistas, xenofobia, inmigración ilegal, globalización, ascenso del pensamiento mágico...) lo sient pero el arte conceptual no entra si no es con calzador.
Son diferentes puntos de vista, para mí el conceptualismo es un tipo más de pensamiento mágico. Pero además, el conceptualismo como arte oficial tiene el problema añadido de promover una especie de iconoclastia, pues para reivindicar su valor como arte necesita apartar de la vista todas las demás formas de arte, relegarlas al olvido, justificar que sólo el arte conceptual es la forma legítima de arte contemporáneo. Un ejemplo: los defensores del arte conceptual suelen hablar, despectivamente, de formas de arte "tradicional", como si gente como Mitoraj, Hockney o Antonio López vivieran en el pasado y no en nuestro siglo. De algún modo quieren justificar que la única forma legítima de hacer arte es abrazar el conceptualismo, y por ello se sacan de la manga asuntos de significado vago como el famoso "cambio de paradigma" que se afanan en justificar con citas que sí se meten con calzador.
El conceptualismo en sí es una perversión del sentido del arte. La forma y la idea en arte siempre han ido de la mano, pero no puede existir arte sin el cuidado de la forma, incluso por encima de la idea. El llamado arte conceptual relega la forma a un segundo lugar o directamente aboga por su desaparición. El formalismo y el conceptualismo son posturas opuestas, y el hartismo simplemente se alinea más con el formalismo. El problema viene de que una concepción formalista del arte no niega el arte de ningún periodo histórico, pues el arte "formal" sigue existiendo desde siempre. El conceptualismo, al menos en su forma más radical, niega no sólo el arte contemporáneo formal sino por extensión toda la historia del arte anterior. No casa ponderar a Kosuth y a Velázquez. Ambos autores ni pegan visualmente, ni en cuanto a objetivos, ni en cuanto a su concepto de la belleza, etc, etc, etc... Prueba a poner a Velázquez al lado de Mitoraj, Hundertwasser, Hockney, Balthus, Freud... puede que los estilos no coincidan, pero su búsqueda de la belleza, su concepción del arte como forma, etc, saltan las distancias en el tiempo. Es lo que se ha llamado empatía.
Es decir, el conceptualismo para nuestra forma de ver las cosas, tanto stuckista como hartista, es una impostura y un intento de suplantación que pone en peligro todo el arte.
Creo que en el arte, como en la moda, o en otras cosas, como decía antes, hay un mundo real, un circuito que es consumido y apreciado por la mayoría de la gente, y luego una especie de "élite", lo que en arte se llama "el circuito", que juega con el cínico argumento de que sus propuestas suponen una vanguardia y por eso la mayoría de la gente no las puede apreciar (o sea, el cuento del traje nuevo del emperador).
El arte "del circuito" hace tiempo que se ha enrocado en esa imagen de supuesta vanguardia y transgresión, pero con recetas transgresoras de hace 100 años.
Que eso lo hagan instituciones privadas es lamentable, pero en el fondo, respetable.
Que lo hagan las públicas es simplemente inadmisible.
Dices bien que sigue habiendo pintores respetados (citas a Freud), pero suelen ser pintores que se consagraron en los 80, cuando pareció haber un tímido intento de revalorización de la pintura dentro del "circuito".
Desde entonces, los beneficiarios de este circuito deben haber entendido que es mucho más rentable sobrevalorar arte malo que valorar el bueno, y la prueba de ello son los eventos artísticos circuiteros, cuya calidad es pésima convocatoria tras convocatoria. Pero en fín, esto es mi opinión, no tenemos porqué coincidir.
Como bien dices, Desmond, esta insistente, pertua y cansina eclosión sin fín del arte malo es algo a escala planetaria, hay gente Harta en América, Europa, y en todas partes.
No conozco, obviamente, en profundidad más que la situación en España, pero me temo que nuestra particularidad es el excesivo peso del dinero público (la intromisión institucional, vaya) en asuntos culturales, que llevan a estas instituciones a hacer un seguidismo de comportamientos especulativos, y alejados de intereses verdaderamente culturales y artísticos, y que en otros lugares, aunque existen, no los paga todo el pueblo contra su voluntad.
Esa (que no es poca)es la particularidad de España.
Las barrera de seguridad, la supuesta superioridad intelectual con que se proteje la inteligentsia artística, el muro teórico y seudofilosófico que ampara al arte malo (no le llamemos simplemente conceptual, porque eso es un reduccionismo cómodo) se añade, en nuestro entorno, a la opacidad, falta de transparencia, ineficiencia administrativa e hiperburocratización que hay en TODAS nuestras administraciones públicas, las culturales no son una excepción.
No sé hasta qué punto el éxito de Freud proviene de los años 80. Freud y los demás integrantes del grupo de Londres eran ya viejos conocidos y el prestigio de este pintor en particular ha ido creciendo con los años, poco a poco, pero sin cesar, desde los años 60 al menos.
No estoy tan seguro de que el famoso "circuito" sea en realidad determinante para el éxito de los artistas que viven y venden fuera de él.
El "circuito" es determinante desde el momento en que sus tejemanejes crean en el público la sensación de que el arte, así en general, es una gigantesca tomadura de pelo de la que no se salva nadie.
Esto hace que el arte, sufrida profesión, sea a veces temido, a pie de calle, como "ese mundo de sinverguenzas" de que hablaban los chicos de Muchachada Nuí.
No tiene sentido construir, mantener e inflar de dinero público a museos de arte contemporáneo a los que el público no va...y los artistas tampoco.
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